Monday, April 21, 2014

Semana Santa 2014





Este año sí, después de 2 años sin salir de Madrid en Semana Santa por el mal tiempo, hemos podido pasar unos días en el pueblo.
Hizo la temperatura perfecta, y había muchos niños para poder pasar el día jugando fuera (que incluso Irati salía con la pandilla), y además, los duendes, pasaron los 3 días laborables en custodia abuelera, que eso siempre les gusta.
Y en esos días se portaron genial, visitaron las murallas de Ávila e incluso corrieron alguna peligrosa aventura que acabó con el abuelo herido. Fue un susto gordo para todos, excepto para los duendes, no sé cómo haría mi padre para quitar importancia al golpe, aguantar el dolor y hacer que ninguno de los dos se asustara con la "aventura".
Aventura que, eso sí, le ha hecho ganarse el sobrenombre de "abuelo Click" porque se le quita y se le pone el brazo.
Y sustos aparte, seguimos disfrutando de los días allí, de los paseos andando y en bici, de descubrir sapos y topillos y de estar unos días al aire libre. Lo hicimos hasta que llegó la lluvia y con ella la hora de volver a Madrid, a regresar a nuestra rutina y a contar las aventuras a los amigos de Madrid.


Thursday, April 10, 2014

A los huevos y a las vacaciones de Semana Santa


Cuando tienes niños hay que tener mucho cuidado porque todo, todo lo que les gusta, se convierte en tradición inmediatamente.
El año pasado así, sin pensarlo mucho, se nos ocurrió esconder unos huevos de chocolate una tarde, en el Parque de los Miedos (un parque que hay en mi barrio en donde nunca hay nadie, está casi abandonado y está lleno de pintadas de graffiteros, algunas con calaveras, lo que hizo que le dieran ese nombre). Y claro, les encantó. Y en la cabeza de los niños esas cosas se quedan, aunque no vuelvas a hablar del tema.
Como fue justo antes de Semana Santa, Óliver la semana pasada ya me dijo: "¿Qué pasa con los huevos de chocolate? Que nos van a dar ya las vacaciones...". Y como él el resto de amigos.
Así que, antes de empezar las vacaciones de Semana Santa, volvimos al mismo parque, escondimos huevos y...¡¡a disfrutar!! Bueno, este año o los encontraban rápido o los huevos se derretían ¡calorazo en Madrid!
Y luego, por supuesto, a zampar chocolate y a pringarse enteros.
Una vez en casa Óli dijo: "Ahora ya nos pueden dar las vacaciones". Je,je,je...
P.D: Irati en la foto está con Yago, su amigo del alma, con el que tiene una complicidad tan bonita y tan extraña en ella que, cuando están juntos, a veces les miro desde lejos así, sin que me vean, sonriente. Y veo cómo, por ejemplo, Yago se pone a llorar porque se le ha caído un huevo al suelo e Irati, primero le limpia las lágrimas con sus manitas, después le da un abrazo fuerte, fuerte, y le dice con su voz más dulce: "No pasa nada Yago". Y le da un huevo suyo. Y me tengo que controlar para no correr a comérmela...como si ella fuera también de chocolate.